Los amigos de Carlos Fuentes. Por: Pablo A. Curiel Moreno.
Un
“Pasados
25 años nos han ocurrido tantas cosas raras, estando juntos en tantos lugares
diversos, que si alguna vez escribiéramos nuestras memorias respectivas, los
lectores se van a encontrar con páginas intercambiables. En ambos libros estará
sin duda el capítulo más deprimente de nuestras carreras, hace muchos años,
cuando un director de cine nos hacía deshacer todos los días el trabajo del día
anterior, para rehacerlo otra vez al día siguiente, sólo porque él necesitaba
retrasar el comienzo de la película para atender otro compromiso previo. Esa
pesadilla de Penélopes literarios no sólo consolidó para siempre mi admiración
y mi afecto por Carlos Fuentes, sino que había de inspirarme más tarde el viaje
solitario del coronel Aureliano Buendía, que hacía y deshacía sus pescaditos de
oro. Sin embargo, no son estos relámpagos de vida lo que me interesa ahora
evocar, sino que quiero celebrar la virtud que más admiro en Carlos Fuentes y
que es tal vez la que menos se le conoce: su espíritu de cuerpo. Tengo la
impresión de que él sueña con un planeta ideal habitado en su totalidad por
escritores, y sólo por ellos. A veces he tratado de aguarle el entusiasmo
diciéndole que ese lugar ya existe: es el infierno. Pero no lo cree, no
siquiera en broma (como yo se lo digo desde luego), porque su fe en el destino
mesiánico de las letras no reconoce límites. Ni admite broma, por supuesto. Un
escritor así, siendo tan buen escritor, es dos veces bueno,” Gabriel García
Márquez.
Álvaro Mutis, propósito de la concesión a Carlos Fuentes del Premio Príncipe de Asturias: “Admiro esa incesante energía de invención que tiene para buscar cada vez un nuevo camino para decir todo lo que un escritor tiene que decir, que son dos o tres cosas pero que constituyen su razón de existir.
Milan Kundera habla
sobre su novela “Terra nostra” de Carlos Fuentes: “Es imposible captar lo que es la “Terra nostra”. “Terra nostra” de México, sin asomarse al
pozo del pasado. Fuentes captó esa esencia bajo el aspecto de una novela sueño
en la que varias épocas históricas se empalman telescópicamente en una especie
de metahistoria poética y onírica; creo que así algo difícil de escribir y, en
todo caso, jamás visto en literatura”.
Un fragmento de la
carta de José Lezama Lima a Carlos Fuentes: “…me he leído su novela La
región más transparente, y la he
encontrado fuerte y deseosa, trepidando en sus símbolos y máscaras. Su Ixca
Cienfuegos, centro por donde va pasando la novela suya, mete sus símbolos
considerables, consiguiendo ser un arquetipo fluyente y correal. La muerte de
Mamacona, que cierra como el misterio germinativo de su raza, para volverlo a
abrir en el posible toda resurrección. Su Norma, los agrupamientos y
dilataciones de los momentáneos coros de personajes, tienen fuerza, acto
mediante y todo lo demás. NO creo que en México ni en ninguna otra parte de
América, se hayan escritor muchas novelas mejores que la suya. Las páginas
de La región más transparente, me han
dado un alegrón. Usted pertenece al México que puede ser abundante. No al
México “pulido y discreto”.
Mario Vargas Llosa,
escribió un artículo: “Apareció de
improviso, en mi casa, un domingo a las diez de la mañana, el primer momento no
lo reconocí: llevaba barba y un paraguas, botas, una larga casaca de terciopelo
verde con cuatro pares de botones, y una corbata que era una llamarada. No lo
veía hace seis meses y lo creía en Venecia, me habían dicho que vivía allá en
el primer piso de un viejo palacio, que estaba encerrado a piedra y lodo, que
terminaba una novela. Le digo que, en este aspecto, "Cambio de piel" me parece un
testimonio asombroso, casi absoluto, de lo que constituye la moda presente, en
la literatura, la pintura, el cine, el teatro, la crítica. "Cambio de
piel", me dice, parte de ese desgarramiento, esa áspera dualidad mexicana
es su supuesto. En "Cambio de piel", en efecto, todo está mostrado a
través del gesto y la máscara, la narración rehúsa sistemáticamente penetrar en
la conciencia de los personajes y se concentra en sus movimientos, sus
ademanes, sus diálogos y sus sueños. Tardó cuatro años en escribir este libro
ambicioso y vasto, cosmopolita, y ya los organismos de censura lo han vetado
por "inmoral y anticristiano". Pero, al igual que en Italia, se está
traduciendo ya en una docena de países. No lleva cuarenta y ocho horas en
Londres y ya sabe cuáles son los mejores films de la cartelera, las obras de
teatro que es indispensable ver. ¿Cómo hace para estar en todo a la vez, para
no ser tragado por la vorágine de la actualidad? Él se las arregla para leer
todo lo que importa —libros, revistas y artículos de periódicos—, para ver
todos los espectáculos de interés, viaja constantemente y mantiene una
correspondencia amazónica, y nada de esto lo aparta de su trabajo de escritor,
al que dedica cuatro o cinco horas diarias. ¿Cómo hace? Él, claro, se ríe: es
un secreto profesional, dice.”
Juan Goytisolo,
propósito de la concesión a Carlos Fuentes del premio Príncipe de Asturias: “Coincido con Fuentes en la defensa del
mestizaje, en el rechazo a las culturas aisladas y cerradas. En Iberoamérica,
es mucho más fácil que en Europa defender algo que la Historia ha revelado como
evidente: que, frente a la idea de una pretendida homogeneidad europea, la
evolución de Europa está marcada por el mestizaje. ¿Qué otra cosa fueron
Grecia, Roma, el cristianismo, el Renacimiento, el Siglo de las Luces, sino
etapas de mestizaje?”
“Lo
que no tenemos lo encontramos en un amigo. Creo en este obsequio y lo cultivo
desde la infancia. No soy en ello diferente a la mayor parte de los seres
humanos. La amistades la gran liga inicial entre el hogar y el mundo. El hogar,
feliz o infeliz, es el aula de nuestra sabiduría original pero la amistad es su
prueba.” Carlos Fuentes da su opinión sobre la amistad.
A nueve de su partida el presente texto está dedicado a él.
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